Bajo la lupa por compras oncológicas
El nombramiento del médico Víctor Palacios reaviva los cuestionamientos sobre posibles conflictos de interés en la adquisición de medicamentos contra el cáncer.
El nombramiento del médico Víctor Palacios Cabrejos como director ejecutivo de la Dirección de Prevención y Control del Cáncer del Ministerio de Salud implica preocupación en las compras públicas de medicamentos oncológicos. Desde ahí, se definen tratamientos que el Estado financia con millonarios recursos públicos, una responsabilidad que vuelve a recaer en un funcionario de gris trayectoria.
Una investigación de Salud con Lupa, sostiene que Palacios alternó en los últimos años cargos públicos, asesorías en el Congreso y actividades vinculadas a organizaciones financiadas por importantes laboratorios farmacéuticos. Según el reportaje, esa trayectoria plantea interrogantes sobre posibles conflictos de interés en decisiones relacionadas con la adquisición de medicamentos de alto costo.
Palacios (detrás, de saco y papeles) participa en una visita a un hospital junto al congresista Alejandro Aguinaga, quien presidió por dos periodos consecutivos la comisión especial del Congreso encargada de supervisar la atención del cáncer.
El episodio más controvertido ocurrió en 2023. De acuerdo con la investigación, después de asesorar a Laboratorios Siegfried, empresa que comercializa en el Perú el medicamento Kisqali (ribociclib), Palacios retornó al Minsa y promovió la compra de ese fármaco por cerca de 24 millones de soles. La adquisición terminó favoreciendo a la misma empresa a la que había prestado servicios profesionales.
Se cuestiona el papel desempeñado por Palacios como asesor de la comisión especial del Congreso encargada de supervisar el gasto en cáncer. Desde ese espacio impulsó cambios para reducir el papel de la Red Nacional de Evaluación de Tecnologías Sanitarias (RENETSA), organismo que analiza la eficacia y costo-beneficio de los medicamentos antes de autorizar su adquisición. Asimismo, se señala que algunos médicos participantes en dichas discusiones mantenían vínculos con laboratorios farmacéuticos que no fueron informados durante los debates.
Palacios ha vuelto a ocupar el cargo desde el cual deberá decidir sobre la compra de medicamentos oncológicos y la aplicación de políticas cuya modificación promovió desde el Congreso, una situación que ha motivado la necesidad de fortalecer los mecanismos de control, transparencia e independencia en las decisiones de salud pública.
El caso de este funcionario invita a una reflexión sobre el propio sistema de salud. En un país con déficit de especialistas y largas listas de espera para la atención oncológica, resulta pertinente preguntarse si médicos con alta formación clínica deben concentrarse en funciones administrativas permanentes o si estas deberían recaer en profesionales especializados en gestión pública, dejando a los oncólogos la labor para la que fueron preparados: atender pacientes y salvar vidas. El próximo gobierno tendrá el reto de fortalecer tanto la transparencia como la eficiencia de un sistema que arrastra profundas carencias.
Fuente: Investigación de Salud con Lupa, de Fabiola Torres y Jason Martínez, realizada como parte del proyecto internacional The Cancer Calculus.



